La radio
Tuve la mala suerte de fracturarme el fémur tras una caída en bicicleta cuando apenas tenía cuatro años, y cumplí los cinco en el hospital, donde estuve ingresado unos meses. O buena suerte, quién sabe. Y claro, a un niño de tan tierna edad, pronto los familiares y amigos de mis padres, yo entonces tampoco tenía, lo colmaron de regalos: mi primer reloj, cosas para pintar, ropa, coche teledirigido. Muchos de estos obsequios aún los recuerdo. Otros no….