{"id":1002,"date":"2024-02-08T06:59:50","date_gmt":"2024-02-08T06:59:50","guid":{"rendered":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=1002"},"modified":"2024-02-08T06:59:55","modified_gmt":"2024-02-08T06:59:55","slug":"el-arte-de-interrogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=1002","title":{"rendered":"\u00abEl arte de interrogar\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Javier Lape\u00f1a Azurmendi<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juez del Juzgado de Primera Instancia e Instrucci\u00f3n n\u00ba1 de Tui<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La concepci\u00f3n del interrogatorio no ha sido ajena al paso del tiempo y, por ello, ha sufrido diversas modificaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el proceso inquisitivo, surgido como creaci\u00f3n del derecho can\u00f3nico de la Edad Media, que luego adopt\u00f3 el Estado y pervivi\u00f3 hasta el S. XVIII, el interrogatorio estaba destinado a conseguir una confesi\u00f3n que, siendo documentada por un Notario especial, se incorporaba a un registro.<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a> El juez estaba obligado a buscar la verdad por encima de todo, de manera que, se llegaban a justificar todos los medios imaginables que estaban a su disposici\u00f3n para lograr la confesi\u00f3n del \u201cpresunto\u201d culpable. Se privaba al interrogatorio del car\u00e1cter informativo y defensivo para el investigado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal evoluci\u00f3n se ha desarrollado hasta hoy, en el que se concibe como un medio utilizado para descubrir la verdad, siendo otro elemento m\u00e1s a valorar entre todo el material probatorio obrante en la causa. El interrogatorio del acusado se constituye como un acto procesal en el que el investigado emite, en el marco de un proceso penal, si es su voluntad, una declaraci\u00f3n de conocimiento sobre los hechos acerca de los que resulta ser preguntado o quiera referir, sin olvidarnos que est\u00e1 reconocido por nuestro art\u00edculo 24 de la Constituci\u00f3n su derecho a no declarar contra s\u00ed mismo y a no confesarse culpable. Por tanto, el investigado no est\u00e1 obligado a ser imparcial, podr\u00e1 no responder las preguntas que se le formulen, as\u00ed como ofrecer una versi\u00f3n alternativa a la expuesta por la acusaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, hoy en d\u00eda, ning\u00fan investigado puede ser maltratado, coaccionado o enga\u00f1ado. En todo caso, el art\u00edculo 297 LECrim, recoge la obligaci\u00f3n de los funcionarios de Polic\u00eda Judicial de cumplir con las formalidades legales en las diligencias que practiquen, absteni\u00e9ndose de usar medios de averiguaci\u00f3n no autorizados legalmente. Y, de forma expresa, el art\u00edculo 389 LECrim impide los interrogatorios en los que haya mediado coacci\u00f3n o enga\u00f1o. Al igual que no se admiten ciertas pr\u00e1cticas, las preguntas que se formulen durante el interrogatorio han de cumplir determinadas exigencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El interrogatorio se configura como como una t\u00e9cnica o instrumento que, caracterizado por cumplir de la manera m\u00e1s escrupulosa con las reglas legales, nos sirve para acercarnos al verdadero conocimiento de la verdad material.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tendr\u00e1 el interrogador la tarea de seleccionar las preguntas dentro del margen permitido, sin que \u00e9stas puedan constituir una inspecci\u00f3n injustificada sobre la vida del deponente y sin que hayan de referirse a cuestiones ajenas al objeto de la causa. A priori puede resultar sencillo, sin embargo, no lo es. Exige una correcta t\u00e9cnica por parte de quien las formula y una constante supervisi\u00f3n del instructor o juzgador para evitar que sean propuestas.<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"474\" height=\"314\" src=\"http:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Prueba-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1006\" srcset=\"https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Prueba-1.jpg 474w, https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Prueba-1-300x199.jpg 300w, https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Prueba-1-408x270.jpg 408w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imagen obtenida de la pel\u00edcula \u00abLas dos caras de la verdad\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las preguntas han de ser directas, hall\u00e1ndose expresamente prohibidas las capciosas, sugestivas e impertinentes.<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se recuerda en la<a><\/a> STS 1064\/2005, de 20 de septiembre, cuyo ponente fue el Excmo. Sr. D. Juan Ram\u00f3n Berdugo G\u00f3mez de la Torre,&nbsp;\u00abel&nbsp;<a><\/a>art\u00edculo 709 de la LECrim&nbsp;dispone que, el Presidente del Tribunal no permitir\u00e1 que el testigo conteste a preguntas o repreguntas capciosas, sugestivas o impertinentes. Se trata de una norma, dice la&nbsp;<a><\/a>STS 44\/2005, de 24 de enero, destinada a evitar abusos en la pr\u00e1ctica de la prueba testifical que, es claro, debe orientarse a la b\u00fasqueda de la verdad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por preguntas directas han de entenderse aquellas referidas a un hecho sobre el cual puede extraerse alguna consecuencia jur\u00eddica, ya con car\u00e1cter esencial o, en su caso, accesorio. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La impertinencia se relaciona con las preguntas que no est\u00e1n directamente conectadas con la causa, cuando no se refieren a la cuesti\u00f3n enjuiciada, sino a un hecho que puede tener plurales lecturas y que, por tanto, no puede aportar nada para el conocimiento de la cuesti\u00f3n enjuiciada. Se refieren tambi\u00e9n a preguntas que ya se formularon con anterioridad, o que denotan una agresividad verbal tan ajena como impropia de la objetividad y serenidad con lo que ha de sustanciarse el acto del interrogatorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para valorar la pertinencia de las preguntas formuladas, es imprescindible examinar su necesidad, relevancia y su causalidad con el fallo <a><\/a>-STS 354\/2023, de 11 de mayo, cuyo ponente fue la Excma. Sr. D\u00f1a. Susana Polo Garc\u00eda o STS 1125\/2005, de 4 de octubre, en la que fue ponente el Excmo. Sr. D. Gregorio Garc\u00eda Ancos-.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como dispone la SSTS 349\/2023, de 11 de mayo, cuyo ponente fue el Excmo. Sr. D. Eduardo de Porres Ortiz de Urbina, \u201ces impertinente todo lo que queda extramuros de la teleolog\u00eda del proceso, de lo que en \u00e9l se persigue, resultando innecesario para la prueba del delito que se juzga (SSTS 470\/2003 de 2 abril&nbsp;y&nbsp;169\/2005 de 14 de febrero).\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La capciosidad se vincula con el enga\u00f1o o el artificio dirigido a obtener conclusiones favorables a la tesis del que pregunta. La jurisprudencia se\u00f1ala que ser\u00e1 capciosa la pregunta cuando en la forma en la que est\u00e1 planteada resulte enga\u00f1osa, tienda a confundir al testigo o est\u00e9 dirigida a provocarle una respuesta aparente o falsamente contradictoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta capciosa es la que no es clara ni concreta, aquella que puede confundir al interrogado y que va dirigida m\u00e1s a obtener una confesi\u00f3n de culpabilidad que a la verdadera averiguaci\u00f3n real de los hechos, finalidad que predica el art\u00edculo 389 LECrim. <a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Sostiene la jurisprudencia que, dicha capciosidad puede deberse tanto a la formulaci\u00f3n gramatical de la pregunta como a su ubicaci\u00f3n en el contexto.<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, la sugestibilidad implica que es el interrogador el que pr\u00e1cticamente ofrece en la pregunta la contestaci\u00f3n, limit\u00e1ndose el interrogado a contestar afirmativa o negativamente. Son aquellas en las que no se deja al deponente la posibilidad ofrecer una versi\u00f3n de los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se formulan de una manera aparentemente interrogativa, pero en la pregunta se ofrece ya la respuesta. Suelen ser las m\u00e1s habituales y es necesario evitarlas tan pronto como el instructor o juzgador ha tenido conocimiento. Sugieren la respuesta al interrogado y, en ocasiones, son utilizadas para forzar al interrogado a decir algo que dir\u00eda si no fuera bajo esta especie de presi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta ser\u00e1 sugestiva cuando indique o provoque una respuesta afirmativa como \u00fanica conclusi\u00f3n racional de las afirmaciones previas que le sirven de sustento. No se pregunta sobre determinados hechos, que se presentan como incontestables, sino que el interrogador plantea la pregunta como una consecuencia necesaria de los hechos previamente afirmados sugiriendo el asentimiento, de modo que, pr\u00e1cticamente elimina la opci\u00f3n de una contestaci\u00f3n diferente a la que se desea obtener.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La propia doctrina ha establecido una interesante distinci\u00f3n entre la sugesti\u00f3n permitida y no permitida. As\u00ed, una cosa es que se refresque la memoria del declarante indic\u00e1ndole alg\u00fan aspecto del hecho que se pretende esclarecer y otra distinta facilitar su respuesta. Deber\u00e1 de realizarse de manera dubitativa y de forma excepcional. Se considera como un complemento para facilitar el interrogatorio. Tambi\u00e9n es cierto que, existe una delgada l\u00ednea divisoria entre ambas -sugesti\u00f3n permitida y no permitida-, siendo tarea del instructor o juzgador determinar cuando se excede la l\u00ednea de lo permitido o no. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, las preguntas han de formularse de manera directa y clara y han de estar dirigidas a la averiguaci\u00f3n de los hechos, a la participaci\u00f3n en los mismos del investigado y las dem\u00e1s personas que hubiesen intervenido. El objeto de las preguntas ha de ser cualquier hecho relevante, ya se refiera a la propia acci\u00f3n delictiva como a la participaci\u00f3n que haya podido tener el propio investigado como terceras personas. Deber\u00e1n encaminarse a conocer los detalles y circunstancias de la acci\u00f3n delictiva y a quienes participaron en ella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene recordar que el investigado podr\u00e1 declarar todas las veces que lo considere oportuno<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, as\u00ed como gozar\u00e1 de plena libertad para expresarse durante su declaraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal ha concebido dicha declaraci\u00f3n como un acto del investigado en el que ha de manifestarse de forma libre. Bajo esta premisa se concibe el art\u00edculo 393 LECrim<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a> donde se prev\u00e9 la posibilidad de que el investigado descanse y recupere la calma cuando el interrogatorio se alargue o cuando se altere. Toda la regulaci\u00f3n contenida en nuestra LECrim parte de la premisa de la \u201clibertad de respuesta\u201d de la persona interrogada. Ello implica que, adem\u00e1s de la prohibici\u00f3n de malos tratos f\u00edsicos y ps\u00edquicos, no puede existir ning\u00fan acto que le obligue a declarar o que le impida hacerlo con total libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, podemos concluir que se han superado las antiguas ideas y posicionamientos propios de la justicia primaria o inquisitorial y se ha reforzado el status del investigado dentro del propio proceso. Este fortalecimiento de sus derechos y garant\u00edas, hasta el punto en que hoy en d\u00eda conocemos, hace que nuestro sistema procesal penal sea uno de los m\u00e1s garantistas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> ROMERO COLOMA, A.M., <em>El interrogatorio del imputado y la prueba de confesi\u00f3n;<\/em> Editorial Reus S.A., Madrid, 1\u00aa Edici\u00f3n, Madrid, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> STS 779\/2023, de 18 de octubre, ponente Excma. Sra. D\u00f1a. Susana Polo Garc\u00eda: \u201cDijimos en&nbsp;<a><\/a>nuestra sentencia 283\/2023, de 20 de abril,&nbsp;<a><\/a>con cita de la 721\/2015, de 22 de octubre, que \u00abHa de recordarse que en un juicio oral de naturaleza criminal la labor presidencial no solo es muy relevante, sino que en ocasiones resulta muy compleja, como conocen perfectamente quienes han vivido prolongadamente esa experiencia; que el interrogatorio contradictorio en juicios dif\u00edciles como el ahora examinado puede llevar a situaciones muy tensas, que no resultan sencillas de controlar, y que en el ejercicio de su funci\u00f3n los letrados pueden en ocasiones realizar preguntas capciosas o sugestivas, que la Presidencia debe legalmente impedir, lo que le obliga a intervenir.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> SSTS 807\/2022, de 7 de octubre, cuyo ponente fue el Excmo. Sr. D. Eduardo de Porres Ortiz de Urbina: \u201cAs\u00ed, el presidente del tribunal tiene, entre otras, potestad para dirigir los debates cuidando de impedir las decisiones impertinentes y que no conduzcan al esclarecimiento de la verdad (art\u00edculo 683) y tiene facultad para conservar o restablecer el orden debido al tribunal y dem\u00e1s poderes p\u00fablicos (art\u00edculo 684).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n puede alterar el orden de los interrogatorios cuando lo considere conveniente para el mejor esclarecimiento de los hechos (art\u00edculo 701) y puede evitar la formulaci\u00f3n de&nbsp;preguntas sugestivas, capciosas o impertinentes (art\u00edculo 709).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede evitar que en los careos medien insultos o amenazas (art\u00edculo 713) y puede adoptar las decisiones necesarias para evitar que los procesados se ausenten o dejen de comparecer (art\u00edculo 731).\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Art\u00edculo 389 LECrim: \u201cLas preguntas que se le hagan en todas las declaraciones que hubiere de prestar se dirigir\u00e1n a la averiguaci\u00f3n de los hechos y a la participaci\u00f3n en ellos del procesado y de las dem\u00e1s personas que hubieren contribuido a ejecutarlos o encubrirlos\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> STS 1008\/2022, de 9 de enero de 2023, ponente: Excmo. Sr. D. Pablo Llarena Conde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> Art\u00edculo 400 LECrim: \u201cEl procesado podr\u00e1 declarar cuantas veces quisiere, y el Juez le recibir\u00e1 inmediatamente declaraci\u00f3n si tuviese relaci\u00f3n con la causa\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> Art\u00edculo 393 LECrim: \u201cCuando el examen del procesado se prolongue mucho tiempo o el n\u00famero de preguntas que se le hayan hecho sea tan considerable que hubiese perdido la serenidad de juicio necesaria para contestar a lo dem\u00e1s que deba pregunt\u00e1rsele, se suspender\u00e1 el examen, concediendo al procesado el tiempo necesario para descansar y recuperar la calma. Siempre se har\u00e1 constar en la declaraci\u00f3n misma el tiempo que se haya invertido en el interrogatorio\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Lape\u00f1a Azurmendi Juez del Juzgado de Primera Instancia e Instrucci\u00f3n n\u00ba1 de Tui La concepci\u00f3n del interrogatorio no ha sido ajena al paso del tiempo y, por ello, ha sufrido diversas modificaciones. En el proceso inquisitivo, surgido como creaci\u00f3n del derecho can\u00f3nico de la Edad Media, que luego adopt\u00f3 el Estado y pervivi\u00f3 hasta el S. 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