{"id":1433,"date":"2026-04-30T06:58:04","date_gmt":"2026-04-30T06:58:04","guid":{"rendered":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=1433"},"modified":"2026-04-30T06:58:06","modified_gmt":"2026-04-30T06:58:06","slug":"el-crimen-de-la-calle-fuencarral-como-origen-del-true-crime-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=1433","title":{"rendered":"El crimen de la calle Fuencarral como origen del true crime en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <em>true crime<\/em> se ha consolidado en los \u00faltimos a\u00f1os como uno de los g\u00e9neros m\u00e1s seguidos por el p\u00fablico. Su \u00e9xito se explica, en buena medida, por el suspense propio de la narrativa criminal y, sobre todo, por el impacto que genera el hecho de estar basado en acontecimientos reales. Lejos de perder inter\u00e9s con el paso del tiempo, este tipo de relatos se ha consolidado como uno de los favoritos tanto entre lectores como entre aficionados a las series y los documentales. Lo que en otro tiempo quedaba limitado a las p\u00e1ginas de sucesos ha evolucionado hasta adquirir entidad propia, consolid\u00e1ndose como un aut\u00e9ntico g\u00e9nero narrativo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Espa\u00f1a, el seguimiento de estos cr\u00edmenes populares se remonta al conocido el \u201ccrimen de la calle Fuencarral\u201d en 1888. Ese mismo a\u00f1o, mientras Jack el Destripador sembraba el terror en Londres, en Madrid la sociedad quedaba profundamente conmocionada tras el hallazgo del cad\u00e1ver de do\u00f1a Luciana Borcino. A partir de testimonios, declaraciones de implicados, vecinos, testigos y el trabajo de escritores y periodistas, este suceso se transform\u00f3 en un caso de leyenda, dando lugar a cr\u00f3nicas, novelas y adaptaciones cinematogr\u00e1ficas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"559\" height=\"330\" data-id=\"1434\" src=\"https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1434\" srcset=\"https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-1.jpeg 559w, https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-1-300x177.jpeg 300w, https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-1-457x270.jpeg 457w\" sizes=\"auto, (max-width: 559px) 100vw, 559px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La madrugada del 2 de julio de 1888, un suceso estremeci\u00f3 a la ciudad de Madrid. Los vecinos del n\u00famero 109 de la calle Fuencarral alertaron a las autoridades al percibir un intenso olor a petr\u00f3leo y carne quemada, as\u00ed como un denso humo que sal\u00eda de los balcones del segundo piso izquierda. Al irrumpir en la vivienda tras derribar la puerta, el juez don Felipe Pe\u00f1a, acompa\u00f1ado por el portero y dos guardias, se encontr\u00f3 con una escena sobrecogedora: en una de las alcobas yac\u00eda el cuerpo sin vida de Luciana Borcino, viuda de V\u00e1zquez-Varela -conocida en el vecindario como la viuda de Varela-, tendido boca arriba sobre la cama, apu\u00f1alado y parcialmente calcinado, cubierto con trapos empapados en petr\u00f3leo que hab\u00edan sido previamente incendiados. En la cocina, inconsciente sobre el suelo, se hallaba su criada, do\u00f1a Higinia Balaguer, junto a un perro que hab\u00eda sido narcotizado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La v\u00edctima, natural de Vigo y asentada en Madrid desde hac\u00eda a\u00f1os, era una mujer acomodada y conocida por sus obras de caridad. La autopsia revel\u00f3 que hab\u00eda recibido tres pu\u00f1aladas, una de ellas mortal al alcanzar el coraz\u00f3n. Las primeras investigaciones descartaron el robo como m\u00f3vil del crimen, que habr\u00eda tenido lugar el d\u00eda anterior, el 1 de julio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"567\" height=\"515\" data-id=\"1435\" src=\"https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-2.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1435\" srcset=\"https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-2.jpeg 567w, https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-2-300x272.jpeg 300w, https:\/\/enjusticia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-2-297x270.jpeg 297w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el transcurso de las pesquisas, la polic\u00eda detuvo a do\u00f1a Higinia Balaguer, criada de do\u00f1a Luciana, cuyas declaraciones resultaron pronto contradictorias. En un primer momento, se\u00f1al\u00f3 a un supuesto individuo llamado Miguel y, posteriormente, al hijo de la v\u00edctima, Jos\u00e9 V\u00e1zquez-Varela, apodado \u00abel Pollo Varela\u00bb, un sujeto de vida bohemia y conducta sospechosa. Sin embargo, se comprob\u00f3 que, en el momento de los hechos, este se encontraba ingresado en la C\u00e1rcel Modelo por un delito de hurto, en concreto, por la sustracci\u00f3n de una capa. A pesar de ello, la criada mantuvo su acusaci\u00f3n, asegurando haber actuado bajo amenazas y coacciones: seg\u00fan su versi\u00f3n, se habr\u00eda visto obligada a comprar el petr\u00f3leo, limpiar la sangre, quemar el cuerpo y cerrar la vivienda. Aleg\u00f3 adem\u00e1s que, tras lo sucedido, la tensi\u00f3n le provoc\u00f3 un desmayo. Las inconsistencias de su relato despertaron pronto las sospechas de los investigadores, que comenzaron a centrar la atenci\u00f3n en ella y en su entorno m\u00e1s cercano. En este contexto, surgi\u00f3 tambi\u00e9n el nombre de do\u00f1a Dolores \u00c1vila, amiga \u00edntima de do\u00f1a Higinia, cuya implicaci\u00f3n la situ\u00f3 como presunta c\u00f3mplice.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La brutalidad del crimen y las circunstancias que lo rodeaban provocaron un inmediato impacto medi\u00e1tico. La atenci\u00f3n p\u00fablica se centr\u00f3 entonces en dos posibles responsables: por un lado, el hijo de la v\u00edctima, perteneciente a la burgues\u00eda; por otro, la criada, de origen humilde. Esta dualidad no solo aliment\u00f3 el inter\u00e9s por el caso, sino que puso de manifiesto una tensi\u00f3n social m\u00e1s profunda, trasladando el debate m\u00e1s all\u00e1 de los hechos y convirti\u00e9ndolo en un reflejo de los prejuicios y divisiones de la sociedad de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los principales peri\u00f3dicos de aquel momento, como <em>El Pa\u00eds<\/em>, <em>La Iberia<\/em>, <em>El Liberal<\/em> o <em>La Vanguardia<\/em>, entre muchos otros, dedicaron amplios espacios a cubrir el caso. Las inc\u00f3gnitas en torno a lo sucedido, unidas a las hip\u00f3tesis contradictorias sobre la autor\u00eda, mantuvieron en vilo a la opini\u00f3n p\u00fablica durante meses. Este inter\u00e9s sostenido convirti\u00f3 el crimen de la calle Fuencarral en un fen\u00f3meno informativo sin precedentes, incrementando notablemente la venta de ejemplares desde los d\u00edas posteriores al asesinato hasta la ejecuci\u00f3n de do\u00f1a Higinia Balaguer en 1890. La enorme repercusi\u00f3n social del caso no solo aliment\u00f3 el debate p\u00fablico, sino que tambi\u00e9n despert\u00f3 la atenci\u00f3n de figuras destacadas de la cultura, como Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, quien, en plena madurez literaria, se sinti\u00f3 atra\u00eddo por este suceso que acabar\u00eda dejando una profunda huella en el imaginario colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este violento acontecimiento se inscribe con claridad en el contexto de una literatura de masas que gozaba de enorme popularidad en la \u00e9poca. El p\u00fablico lector estaba habituado tanto a seguir, en las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos -a trav\u00e9s de secciones como \u00abCr\u00f3nicas de sucesos\u00bb, \u00abCausas c\u00e9lebres\u00bb o \u00abCr\u00f3nicas de Tribunales\u00bb-, detalladas reconstrucciones de procesos judiciales, como a consumir relatos de car\u00e1cter novelesco centrados en la exposici\u00f3n, an\u00e1lisis y resoluci\u00f3n de cr\u00edmenes. Casos como los de la calle Justa, el Huerto del Franc\u00e9s o el del capit\u00e1n S\u00e1nchez, entre muchos otros, formaban parte de un imaginario colectivo que combinaba realidad y narraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paralelamente, proliferaban obras literarias que abordaban este tipo de historias, contribuyendo a consolidar el inter\u00e9s del p\u00fablico por el crimen como objeto de relato. T\u00edtulos como <em>Cr\u00edmenes c\u00e9lebres espa\u00f1oles<\/em> (1859), <em>El sacamantecas<\/em> (1881) o <em>El crimen de la calle Moncada<\/em> (1886), entre otros muchos, evidencian la consolidaci\u00f3n de un gusto por lo truculento y lo judicial que prepar\u00f3 el terreno para la recepci\u00f3n de casos como el de Fuencarral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El impacto fue tal que incluso Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s se implic\u00f3 directamente en el seguimiento del proceso judicial. Entre el 19 de julio de 1888 y el 30 de mayo del a\u00f1o siguiente, envi\u00f3 seis cr\u00f3nicas al peri\u00f3dico argentino <em>La Prensa<\/em>, en las que fue relatando con detalle el desarrollo del juicio e incorporando adem\u00e1s sus propias impresiones, intuiciones y conclusiones. No en vano, el escritor asisti\u00f3 regularmente a las sesiones judiciales e incluso lleg\u00f3 a entrevistarse personalmente con la principal acusada, lo que otorga a sus textos un valor singular como testimonio directo de uno de los casos m\u00e1s c\u00e9lebres del siglo XIX en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, el crimen de la calle Fuencarral puede considerarse uno de los antecedentes m\u00e1s tempranos de lo que hoy conocemos como <em>true crime<\/em>. La intensa cobertura period\u00edstica, el seguimiento p\u00fablico del proceso judicial, las m\u00faltiples y variadas hip\u00f3tesis, as\u00ed como la construcci\u00f3n de un relato que iba m\u00e1s all\u00e1 de la mera informaci\u00f3n contribuyeron a transformar este suceso en un fen\u00f3meno medi\u00e1tico y cultural. Nuestra fascinaci\u00f3n por el crimen no es nueva, sino que forma parte de una larga tradici\u00f3n en la que los hechos y su narraci\u00f3n siempre han ido de la mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El crimen de la calle Fuencarral ayuda a comprender qu\u00e9 es realmente el <em>true crime<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 de la reconstrucci\u00f3n de los hechos, este g\u00e9nero nace de la necesidad de narrar, interpretar y dar sentido a sucesos reales que conmocionan a la sociedad. No se limita a narrar lo ocurrido, sino que lo convierte en relato, lo analiza y lo inserta en su contexto social y humano. Por ello, puede decirse que no es solo una forma de entretenimiento, sino tambi\u00e9n una forma de mirar la realidad: en ocasiones, inc\u00f3moda, compleja y a menudo contradictoria. Casos como este muestran que el inter\u00e9s no est\u00e1 \u00fanicamente en el crimen en s\u00ed, sino en todo lo que lo rodea -las versiones, las sospechas, el juicio social y la construcci\u00f3n de la verdad-. Y es precisamente ah\u00ed donde este g\u00e9nero encuentra su sentido: en transformar hechos reales en historias que seguimos intentando comprender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Javier Lape\u00f1a Azurmendi<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Prensa ilustrada del siglo XIX.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El true crime se ha consolidado en los \u00faltimos a\u00f1os como uno de los g\u00e9neros m\u00e1s seguidos por el p\u00fablico. Su \u00e9xito se explica, en buena medida, por el suspense propio de la narrativa criminal y, sobre todo, por el impacto que genera el hecho de estar basado en acontecimientos reales. 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