{"id":437,"date":"2021-09-07T07:15:08","date_gmt":"2021-09-07T07:15:08","guid":{"rendered":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=437"},"modified":"2021-09-07T07:15:14","modified_gmt":"2021-09-07T07:15:14","slug":"derecho-y-cine-i-rashomon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=437","title":{"rendered":"DERECHO y CINE (I). RASHOMON."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La relaci\u00f3n entre el cine y el Derecho entendida como el Derecho dentro del cine es tan estrecha que ha dado lugar a una forma de ense\u00f1arlo. El cine puede cumplir muchas funciones, porque no solo es espect\u00e1culo o arte, es una invitaci\u00f3n a la reflexi\u00f3n y al aprendizaje a trav\u00e9s del comportamiento de los personajes, de la observaci\u00f3n de vidas ajenas. Hay una considerable bibliograf\u00eda dedicada a esta relaci\u00f3n, con listas m\u00e1s o menos extensas sobre tem\u00e1tica judicial. T\u00edtulos cl\u00e1sicos como Anatom\u00eda de un Asesinato, El hombre que mat\u00f3 a Liberty Balance, Testigo de cargo, Vencedores o vencidos, El proceso Paradine, Matar a un ruise\u00f1or, La naranja mec\u00e1nica, El crimen de Cuenca, Mi primo Vinny, El caso Winslow, Pena de Muerte, etc., tienen distintos niveles de an\u00e1lisis, desde luego el f\u00edlmico, el sociol\u00f3gico, el psicol\u00f3gico, pero tambi\u00e9n el jur\u00eddico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNo lo entiendo, simplemente no lo entiendo\u00bb. Estas son las primeras palabras de la pel\u00edcula Rashomon (1950), de Akira Kurosawa. Un diluvio cae sobre el p\u00f3rtico de Rasho, que daba acceso a la antigua Heian, en el que se cobijaban un le\u00f1ador, un sacerdote budista y un peregrino, en pleno siglo XI. \u00abNunca o\u00ed una historia tan extra\u00f1a\u00bb. Un hombre fue asesinado. En una serie de primeros planos, dos hombres insisten en el horror de la historia que relata el le\u00f1ador. Hab\u00eda declarado ante el tribunal, hac\u00eda tres d\u00edas, que hab\u00eda encontrado el cuerpo inerte de un hombre&#8230; Una mujer a caballo y su esposo, un se\u00f1or feudal o un samur\u00e1i con un arma por un camino, se cruzan con un vulgar ladr\u00f3n, Tajomaru.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan relata el le\u00f1ador, ante la autoridad, el acusado, Tajomaru, confiesa el asesinato y narra la siguiente versi\u00f3n de los hechos: tumbado en un \u00e1rbol del bosque vio pasar a una mujer de tal belleza que no pudo refrenar su impulso sexual, aunque para satisfacerlo tuviera que matar al hombre que la acompa\u00f1aba. Con un pretexto cualquiera, lleva al hombre a un rinc\u00f3n alejado de su esposa, apres\u00e1ndolo. Liberado del esposo, comienza el acceso carnal a la que la mujer cede con aparente consentimiento, seg\u00fan el relato. Al finalizar, la mujer dice a Tajomaru que uno de los dos, o su marido o el, debe morir, prometiendo marchar con el superviviente. Comienza la pelea entre los hombres, en la que Tajomaru clava la espada en el cuerpo del esposo. Al verlo, la mujer escapa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Segunda versi\u00f3n. La historia es falsa. \u00abTenemos tantas cosas ocultas que no somos honestos ni con nosotros mismos\u00bb. La mujer fue encontrada y declar\u00f3 ante el tribunal los hechos ocurridos. Conducida por el ladr\u00f3n al lado de su esposo, despu\u00e9s de la violaci\u00f3n, sabedor este de lo ocurrido, la mir\u00f3 fr\u00eda y cruelmente. La esposa cogi\u00f3 una daga para cortar las cuerdas que ataban a su esposo, y se la ofreci\u00f3. El esposo no dejaba de observarla hasta que la mujer, asustada, con la daga en la mano, se desmay\u00f3. Al recobrar el sentido, la daga estaba clavada en el pecho de su esposo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercer hombre en Rashomon, que desconf\u00eda del relato de la mujer, afirma haber escuchado el relato del se\u00f1or feudal muerto de la voz de una vidente. El ladr\u00f3n viol\u00f3 a la mujer e intentaba convencerla de que se fuera con \u00e9l. Afirma que la esposa accedi\u00f3 y, cuando se dispon\u00edan a marchar ella le pidi\u00f3 a Tajomaru que matase a su marido. El bandido, desconfiando de la mujer, pregunta al esposo, atado, qu\u00e9 hac\u00eda con ella, si la mataba o la dejaba escapar. Ella sali\u00f3 corriendo y escap\u00f3. El ladr\u00f3n cort\u00f3 las cuerdas del esposo. Este se levanta, destrozado, coge una daga y se suicida clav\u00e1ndosela en el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El le\u00f1ador, que relat\u00f3 la versi\u00f3n del acusado, confiesa conocer una \u00faltima versi\u00f3n de los hechos. Afirma que los presenci\u00f3 \u00e9l mismo y que no quiso contar al tribunal&#8230; Vio a un hombre atado, una mujer llorando y a Tajomaru. El ladr\u00f3n, tras la violaci\u00f3n, ped\u00eda perd\u00f3n a la mujer y le ped\u00eda matrimonio, prometiendo abandonar la vida criminal, pero bajo amenaza de muerte. Ante la negativa de la mujer a responder, Tajomaru considera que la decisi\u00f3n ha de basarse en una pelea a muerte con el esposo, as\u00ed que, lanzado el desaf\u00edo, este la repudia. Tajomaru decide abandonar tambi\u00e9n a la mujer, quien, en medio de una crisis de ansiedad, manifiesta que quer\u00eda cambiar de vida y que la oportunidad la vio en ese ladr\u00f3n. Los hombres, heridos en su orgullo por la provocaci\u00f3n, comienzan una lucha a muerte, en la que, durante su curso, Tajomaru clava la espada en el esposo. La mujer escapa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSi no puedes creer en las personas, el mundo es un infierno\u00bb. De las tres historias, \u00bfCu\u00e1l es la m\u00e1s cre\u00edble? Un llanto de un beb\u00e9, y el peregrino coge las ropas junto a este para llev\u00e1rselas. El le\u00f1ador increpa al peregrino por cogerlas, y aquel le acusa de haberse llevado los enseres de la pareja: \u00abun ladr\u00f3n llamando a otro ladr\u00f3n\u00bb, deslegitimando as\u00ed la versi\u00f3n que manifest\u00f3 no haber declarado ante el tribunal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pel\u00edcula se inspira en dos relatos cortos de Akutagawa Ryunosuke, uno del mismo nombre publicado en 1915, y otro titulado \u00abEn una arboleda\u00bb, porque, como dijo el propio Kurosawa, \u00abprofundizaba en el coraz\u00f3n humano como un escalpelo quir\u00fargico\u00bb (1998:279). Este filme fue decisivo para abrir el cine japon\u00e9s a Occidente. Multipremiada y con algunos de los actores habituales en el cine de Kurosawa (Toshiro Mifune, Takashi Shimura), llama la atenci\u00f3n el uso constante de primeros planos \u2013los planos generales est\u00e1n subordinados a mostrar el lugar donde transcurre la acci\u00f3n\u2013, quiz\u00e1 porque estamos ante un filme casi judicial, pues principalmente no se compone m\u00e1s que de sucesivas declaraciones sobre unos presuntos hechos punibles. Tiene un hermoso plano introductorio por el que, por primera vez, una c\u00e1mara filma hacia el sol, dirigiendo la c\u00e1mara entre el sol y la sombra del bosque (1998:284).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El guion desconcertaba a los ayudantes de direcci\u00f3n, que se presentaron en el hostal donde se alojaba Kurosawa para decirle que no lo entend\u00edan. Cuenta Kurosawa que les dio la siguiente explicaci\u00f3n: \u00abLos seres humanos somos incapaces de ser sinceros con nosotros mismos. No somos capaces de hablar de nosotros sin pavonerarnos. Este guion retrata al ser humano, el tipo de ser humano que no puede sobrevivir sin mentirse para creerse que es mejor de lo que realmente es. Tambi\u00e9n muestra la pecaminosa necesidad de mentira una vez en la tumba\u2026 El ego\u00edsmo es un pecado que el ser humano arrastra desde su nacimiento; es lo m\u00e1s dif\u00edcil de liberar de nuestra persona\u2026 Dec\u00eds que no entend\u00e9is este guion en absoluto, pero es porque es imposible poder entender el coraz\u00f3n humano\u00bb (1998:280).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El espectador queda situado en una posici\u00f3n privilegiada, en un tercero frente a los hechos, es decir, se nos interpela en el papel de jueces. La pel\u00edcula nos plantea la cuesti\u00f3n de la naturaleza de la verdad, y esta es cuesti\u00f3n diaria en los juzgados y tribunales. El punto de partida es la historia, el relato. Como escribi\u00f3 Taruffo en su libro \u00abSimplemente la verdad\u00bb (2010:49), \u00abun proceso no incluye solo una narraci\u00f3n o un <em>story-telling<\/em>: se trata de una situaci\u00f3n compleja en la que varias historias son construidas y contadas por diferentes sujetos, desde diferentes puntos de vista y de distintas maneras. Los peligros de errores, lagunas, manipulaciones y reconstrucciones incorrectas de los hechos son particularmente frecuentes y serios, y pueden llevar a equ\u00edvocos dram\u00e1ticos y a errores sustanciales en la decisi\u00f3n final de una controversia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la narraci\u00f3n de los hechos es importante la neutralidad del testigo, y poder valorar si presenta alguna inclinaci\u00f3n a contar la historia favorable para quien lo propuso, aunque sea de forma inconsciente. En este sentido, resulta de especial relevancia la posibilidad de formular al testigo preguntas para valorar su credibilidad y la fiabilidad de su reconstrucci\u00f3n narrada de los hechos, porque al testigo se le pide una historia verdadera. Esto nos lleva a reflexionar sobre la diferencia entre verdad y verosimilitud, y entre verdad y certeza. Una cosa es una narraci\u00f3n buena y otra una narraci\u00f3n verdadera; como dicen los italianos: <em>se non \u00e8 vero, \u00e8 ben trovato<\/em>. Afirma Taruffo, una cosa es la certeza, que tiene un plano subjetivo, y otra la verdad, pues una afirmaci\u00f3n \u00abes verdadera con independencia de la certeza o del convencimiento de alguien\u00bb; mientras que lo veros\u00edmil es lo que se corresponde con el <em>id quod plerumque accidit<\/em> (Taruffo, 2010:105). De esta forma, lo veros\u00edmil no coincide con lo verdadero, solo se asemeja a la verdad, pero no lo es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo este proceso de an\u00e1lisis de los hechos verdaderos que subsumir en una norma dependen \u00fanica y exclusivamente de la prueba y de su valoraci\u00f3n, sobre el principio de la libre valoraci\u00f3n de la prueba consagrada con la revoluci\u00f3n francesa. Pero \u00bfha de elegirse alguna de las versiones de los hechos expuestas en el proceso? Sostiene Taruffo que no puede obligarse al juez a asumir como verdadera una narraci\u00f3n falsa, aunque nada excluye que este elija una narraci\u00f3n propuesta por las partes, cosa que ocurrir\u00e1 solo si ha llegado al convencimiento de que esa narraci\u00f3n es verdadera. Construir\u00e1 as\u00ed su decisi\u00f3n de manera discrecional y motivada (2010:232). \u00bfY qu\u00e9 ocurre con la calidad de la prueba? Como dec\u00eda Mazzoni, aun admitiendo que el testigo no miente, \u00bfpodemos dar por descontado que su declaraci\u00f3n corresponde con lo que realmente ha sucedido? M\u00e1s dificultades para alcanzar el convencimiento: los testimonios no coinciden con los datos f\u00e1cticos por el modo de funcionar de nuestra memoria; as\u00ed, ya no es solo cuesti\u00f3n de inter\u00e9s o parcialidad de las partes, es cuesti\u00f3n de nuestro propio mecanismo de retenci\u00f3n memor\u00edstica, capaz de crear recuerdos <em>ex novo<\/em> rellenando lagunas. Esta autora se\u00f1ala que la fiabilidad del testimonio depende de varios factores como la edad, nivel de conciencia, esquemas mentales de referencia para interpretar el significado del episodio, presencia o ausencia de intencionalidad para recordar (2010:20). Si no se presta atenci\u00f3n, no se recuerda. A esto se a\u00f1aden los estereotipos o los sesgos, y la capacidad para la recuperaci\u00f3n de los hechos almacenados en la memoria; y tambi\u00e9n, como se\u00f1ala Kahneman, la ilusi\u00f3n de familiaridad y la ilusi\u00f3n de verdad, porque \u00abla familiaridad no es f\u00e1cilmente distinguible de la verdad\u00bb (2021:58). Si pensamos en los elementos necesarios para la fiabilidad del testimonio que relacionaba Mazzoni, salvo la edad, todo apunta a que un buen testimonio debe fundarse en el trabajo del Sistema 2 del que habla Kahneman, al que m\u00e1s abajo me referir\u00e9. A esto se a\u00f1ade que, en las estrategias de razonamiento ayudadas por un mecanismo som\u00e1tico, lleva a fallos de racionalidad por impulsos biol\u00f3gicos como obediencia, conformidad, preservar el amor propio, como dec\u00eda Damasio (2010:225).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La toma de decisiones, en este caso para resolver un conflicto, nos conduce a examinar la relaci\u00f3n entre razonar y decidir, pues quiz\u00e1 como dec\u00eda Damasio, el prop\u00f3sito del razonamiento sea decidir, y en una cita de Johnson-Laird se\u00f1ala: \u00abPara decidir, hay que juzgar; para juzgar, hay que razonar; para razonar, hay que decidir [sobre qu\u00e9 se razona]\u00bb (2010:196). Si seguimos a Damasio, los t\u00e9rminos razonamiento y decisi\u00f3n implican que quien decide conoce la situaci\u00f3n que requiere una decisi\u00f3n, las diferentes opciones de acci\u00f3n y las consecuencias de cada una de las opciones inmediatamente y en \u00e9pocas futuras. Este proceso exige la atenci\u00f3n y la memoria funcional, pero tambi\u00e9n la emoci\u00f3n o el sentimiento, aunque las primeras tienen una capacidad limitada. Y es que las estrategias de razonamiento est\u00e1n cargadas de debilidades, en lo que influye lo que denomina \u00abmarcador som\u00e1tico\u00bb, que es \u00abun caso especial de sentimientos generados a partir de emociones secundarias\u00bb (2010:205).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto nos lleva a las teor\u00edas de Kahneman y Tversky, que conoc\u00eda Damasio. Se trata de la diferencia que efect\u00faa Kahneman en \u00abPensar r\u00e1pido, pensar despacio\u00bb entre lo que llama Sistema 1 y Sistema 2, es decir, el sistema de pensamiento r\u00e1pido y el sistema de pensamiento lento; o lo que es lo mismo, el pensamiento intuitivo y el deliberado. Dice Kahneman que el primero es el m\u00e1s influyente, \u00absecreto autor de muchas elecciones y juicios que hacemos\u00bb; y el segundo es aquel cuyas operaciones requieren de un esfuerzo mental y grado de atenci\u00f3n elevado. La toma de decisiones para juzgar requiere sin duda del Sistema 2. Contaba Kahneman una an\u00e9cdota muy interesante sobre un estudio sobre el agotamiento en los juicios, publicado en <em>Proceedings of the National Academy of Sciences<\/em>, con ocho participantes involuntarios, ocho jueces de Israel. Pasaron varios d\u00edas enteros revisando solicitudes de libertad condicional, presentados en orden aleatorio, para lo que emplearon una media de seis minutos. Solo el 35% de las peticiones fueron aprobadas. Los autores del estudio relacionaron la proporci\u00f3n de peticiones aprobadas con el tiempo transcurrido desde la \u00faltima pausa, y la proporci\u00f3n alcanzaba un pico despu\u00e9s de cada comida, cuando alrededor del 65% de las peticiones eran concedidas. Mientras que una hora o dos antes de la siguiente comida la cantidad de aprobaci\u00f3n descend\u00eda hasta cerca de cero justo antes de la pausa para comer. La conclusi\u00f3n del estudio y Kahneman: \u00abjueces cansados y hambrientos tienden a tomar la decisi\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cil y com\u00fan de denegar peticiones de libertad condicional\u00bb (2021:39). Lo determinante fue la conjunci\u00f3n de la fatiga y el hambre. Si como dice Kahneman la inteligencia no solo es la capacidad de razonar, sino la capacidad de encontrar material relevante en la memoria y enfocar la atenci\u00f3n cuando se necesita, esta \u00faltima actividad propia del Sistema 2 requiere de las mejores condiciones para la mejor toma de decisiones. Si adem\u00e1s el problema es complejo, es decir se produce una tensi\u00f3n cognitiva el esfuerzo del Sistema 2 es mucho mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kurosawa y Kahneman podr\u00edan haber hablado de esto. Dec\u00eda este \u00faltimo que nuestra excesiva confianza en lo que creemos saber y nuestra aparente incapacidad para reconocer las dimensiones de nuestra ignorancia y la incertidumbre del mundo en que vivimos nos hace propensos a sobreestimar lo que entendemos del mundo y a subestimar el papel del azar en los acontecimientos (2021:13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvamos a Rashomon, y vemos que en realidad es un <em>whodunit<\/em>. Cuatro versiones de los hechos. Una, del acusado; otra, de la esposa del muerto; otra, de una m\u00e9dium y se supone que la versi\u00f3n del fallecido; y la \u00faltima, la versi\u00f3n del un le\u00f1ador que hab\u00eda presenciado parte o toda la escena, que no intervino y que, adem\u00e1s, sustrajo enseres de valor. Todas coinciden en algo: ha muerto un hombre y la mujer fue presuntamente violada por el ladr\u00f3n. Sin embargo, hay dos hechos principales con contradicciones: la autor\u00eda del homicidio (el ladr\u00f3n que confiesa, la mujer que se desmaya sola con la daga en la mano, el propio fallecido) y el consentimiento de la mujer para el acceso carnal. \u00bfA qu\u00e9 testigo creer? \u00bfQu\u00e9 decisi\u00f3n tomar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Damasio, A.: \u00abEl error de Descartes\u00bb, Editorial Cr\u00edtica, Barcelona, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mazzoni, G.: \u00bfSe puede creer a un testigo?, Trotta, Madrid, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kahneman, D.: \u00abPensar r\u00e1pido, pensar despacio\u00bb, Editorial Debolsillo, 2021 [edici\u00f3n electr\u00f3nica].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kurosawa, A.: \u00abAutobiograf\u00eda\u00bb, Editorial Fundamentos, Madrid, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Taruffo, M.: \u00abSimplemente la verdad\u00ab, Marcial Pons, Madrid, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u2013\u00abLa prueba de los hechos\u00bb, Trotta, Madrid, 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La relaci\u00f3n entre el cine y el Derecho entendida como el Derecho dentro del cine es tan estrecha que ha dado lugar a una forma de ense\u00f1arlo. 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