{"id":480,"date":"2021-11-08T08:23:55","date_gmt":"2021-11-08T08:23:55","guid":{"rendered":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=480"},"modified":"2021-11-08T16:51:12","modified_gmt":"2021-11-08T16:51:12","slug":"agravante-de-uso-de-mascarilla-cuando-la-proteccion-a-la-salud-publica-impacta-en-el-derecho-penal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=480","title":{"rendered":"<strong><u>Agravante de uso de mascarilla: cuando la protecci\u00f3n a la salud p\u00fablica impacta en el derecho penal<\/u><\/strong>"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dec\u00eda el poeta Gabriele d\u2019Annuzio que \u201cel derecho es un ritmo de la vida\u201d. No hemos encontrado mejores palabras, para describir <strong>la incidencia que la pandemia de la COVID-19 ha tenido en todos los \u00f3rdenes jurisdiccionales<\/strong>. La necesidad de adaptaci\u00f3n de nuestros Juzgados y Tribunales ante la epidemia que nos ha asolado, ha sido may\u00fascula, sin que haya corrido parejo el buen hacer del legislador, que muchas veces, se ha limitado a inundarnos de legislaci\u00f3n <em>ad hoc<\/em>, precaria por su falta de t\u00e9cnica y precisi\u00f3n, lo que ha forzado a la doctrina jur\u00eddica a <strong>efectuar una notabil\u00edsima labor hermen\u00e9utica <em>pro civis.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Sin embargo, <strong>cuando ese impacto se refiere al \u00e1mbito del derecho penal, saltan todas las alarmas<\/strong>, puesto que nos hallamos ante la <em>\u00faltima ratio.<\/em> Glosando a MART\u00cdNEZ MU\u00d1OZ<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> el derecho penal como \u00faltimo recurso \u201c(\u2026) es una consecuencia l\u00f3gica de la propia naturaleza restrictiva y sancionadora del Derecho penal, una exigencia \u00e9tica dirigida al legislador. Abogar por una suerte de minimalismo punitivo tiene una doble vertiente funcional, por un lado, se pretende, como decimos, minimizar la violencia y maximizar la libertad; y por otro, limitar la potestad sancionadora del Estado (\u2026)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No cabe ninguna duda que ese m\u00ednimo intervencionismo del derecho penal, no solo debe proyectarse, como consecuencia, sobre la sanci\u00f3n, exclusivamente en dicha v\u00eda, de las conductas que constituyan los m\u00e1s graves ataques a los bienes jur\u00eddicos que se pretenda salvaguardar, o sea, a la parte especial del C\u00f3digo Penal \u2013ahora llamada Libro II- sino tambi\u00e9n a la parte general o Libro I, donde se regulan las disposiciones generales sobre los delitos, las personas responsables, las penas, medidas de seguridad y dem\u00e1s consecuencias de la infracci\u00f3n penal y por ende, tambi\u00e9n <strong>las circunstancias agravantes<\/strong>, que es la materia que nos ocupa. Resulta cl\u00e1sica, en esa l\u00ednea, la referencia a BUENO ARUS<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a> sobre la desproporci\u00f3n que ello puede implicar, en relaci\u00f3n a la significancia del valor ofendido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed las cosas, es objeto de la presente reflexi\u00f3n, la posibilidad de que <strong>el empleo de mascarilla, en determinadas circunstancias, pueda ser considerada como de an\u00e1loga significaci\u00f3n al \u2018disfraz<\/strong>\u2019, como as\u00ed ha acontecido en la <strong>STS, Sala de lo Penal, Pleno, n\u00ba 323\/2021, de 21 de abril de 2021<\/strong>, en la que nuestro m\u00e1s Alto Tribunal, desestima el recurso de casaci\u00f3n interpuesto contra la sentencia de la AP de Barcelona, Secci\u00f3n 2\u00aa, n\u00ba 379\/2020, de 29 de julio, confirmando la condena por delito de robo con violencia e intimidaci\u00f3n con aplicaci\u00f3n de la agravante de disfraz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con car\u00e1cter general, la circunstancia agravante que nos ocupa se encuentra recogida en el <strong>art\u00edculo 22.2\u00aa del CP<\/strong>: \u201cEjecutar el hecho mediante disfraz, con abuso de superioridad o aprovechando las circunstancias de lugar, tiempo o auxilio de otras personas que debiliten la defensa del ofendido o faciliten la impunidad del delincuente\u201d. En <strong>cuanto a los requisitos para su apreciaci\u00f3n, se\u00f1ala la SAP de Burgos, Secci\u00f3n 1\u00aa, n\u00ba 117\/2021, de 8 de abril<\/strong>, en su FJ\u00ba4\u00ba que \u201c(\u2026) Cuando el disfraz se utiliza no tanto para permitir o facilitar el delito como en el presente caso, para evitar la identificaci\u00f3n del autor del hecho il\u00edcito, la agravante exige la concurrencia de tres requisitos: &#8211; Objetivo, consistente en la utilizaci\u00f3n de un medio apto para cubrir o desfigurar el rostro o la apariencia habitual de una persona. &#8211; Subjetivo o prop\u00f3sito de evitar la propia identificaci\u00f3n para eludir sus responsabilidades. &#8211; Cronol\u00f3gico, porque ha de usarse al tiempo de la comisi\u00f3n del hecho delictivo, careciendo de aptitud a efectos agravatorios cuando se utilizara antes o despu\u00e9s de tal momento\u00bb (STS 19\/2016, de 26 de enero). En todo caso, el medio empleado debe ser v\u00e1lido objetivamente para impedir la identificaci\u00f3n, pese que en el supuesto concreto no se alcance dicho objetivo (\u2026)\u00bb. Dejamos apuntado que esta Sentencia es una de las escasas sobre la materia, junto con la que es objeto de an\u00e1lisis sobre la agravante de uso de mascarilla como an\u00e1loga al disfraz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El <em>factum<\/em> de la sentencia del Juzgado de lo Penal n\u00ba 1 de Terrasa, de 27 de mayo de 2020 es, resumidamente, el siguiente: el autor de los hechos, condenado ejecutoriamente por medio de sentencia firme, por un delito de robo con fuerza, entr\u00f3 en un establecimiento mercantil, en horario de apertura al p\u00fablico, cubriendo su rostro con una gorra y una mascarilla, portando una pistola de fogueo. Una vez dentro, le exigi\u00f3 a la perjudicada que le diese todo el contenido de la caja registradora, instante en el que le golpe\u00f3 con la precitada arma en el segundo dedo de la mano derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Juzgado de lo penal lo conden\u00f3 como autor penalmente responsable de un delito de robo con violencia e intimidaci\u00f3n en establecimiento abierto al p\u00fablico, con uso de instrumento peligroso y <strong>concurriendo la circunstancia agravante de uso de disfraz<\/strong> y de reincidencia, as\u00ed como autor penalmente responsable de un delito leve de lesiones, consumado. El condenado recurri\u00f3 en apelaci\u00f3n, confirmando la AP de Barcelona, Secci\u00f3n 2\u00aa, de forma \u00edntegra su condena, frente a la cual, interpuso recurso de casaci\u00f3n, entre otros motivos, por infracci\u00f3n de ley, por aplicaci\u00f3n indebida del art\u00edculo 22.2\u00aa del CP. A pesar de la solicitud de inadmisi\u00f3n del Ministerio Fiscal, el recurso fue admitido a tr\u00e1mite, con se\u00f1alamiento, deliberaci\u00f3n y votaci\u00f3n del Pleno de la Sala 2\u00aa del Tribunal Supremo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El TS <strong>desestima el recurso de casaci\u00f3n<\/strong>, en la circunstancia que ahora nos ocupa, como es el uso de mascarilla como incardinable en la agravante de uso de disfraz, en su FJ\u00ba 3.2, empleando para ello diversos argumentos, que ya indicamos que compartimos. De este modo, principia el razonamiento, en lo que se denomina <strong>\u2018juicio hist\u00f3rico\u2019<\/strong>, o sea, en los hechos declarados probados tanto en el Juzgado de lo penal como en la SAP, Secci\u00f3n 2\u00aa, de Barcelona y a pesar de achacarle cierto \u2018laconismo descriptivo\u2019 a la sentencia dictada en grado de apelaci\u00f3n, asevera la Sala de lo Penal del TS que se trataba, sin g\u00e9nero de dudas, de una \u201c(\u2026) mascarilla sanitaria inicialmente concebida para evitar el contagio del COVID 19 (\u2026), FJ\u00ba 3.2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa <strong>\u2018puntualizaci\u00f3n morfol\u00f3gica\u2019<\/strong> es sin duda, clave, para rebatir el principal argumento esgrimido por la defensa, que sosten\u00eda el uso objetivo \u2013que no con intenci\u00f3n subjetiva de amagar el rostro, dificultando o impidiendo su reconocimiento- de la mascarilla, \u201c(\u2026) de uso obligado, incluso legalmente, para evitar la propagaci\u00f3n de la pandemia provocada por el COVID-19 (\u2026)\u201d, FJ\u00ba 3.2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestro m\u00e1s Alto Tribunal colige, como no puede ser de otra manera, que en modo alguno el portar una mascarilla sanitaria, como mero hecho objetivamente constatable, puede ser sin\u00f3nimo de aplicaci\u00f3n autom\u00e1tica de la agravante del art\u00edculo 22.2 del CP, \u201c(\u2026) una vez impuesto el uso obligatorio de mascarillas sanitarias para prevenir la difusi\u00f3n y el contagio del COVID-19 (\u2026)\u201d. Ello determinar\u00eda una patente desnaturalizaci\u00f3n de la agravante en s\u00ed: cualquier ciudadano que la portase, podr\u00eda ver, casi autom\u00e1ticamente, agravada la pena a imponerse llegado el supuesto de comisi\u00f3n de un delito. Pero el TS introduce un importante matiz, ya en este punto: \u2018una vez impuesto el uso obligatorio\u2019, o sea, que <strong>puede hablarse de dos periodos distintos, aqu\u00e9l en que no era obligatoria la mascarilla y a partir de aqu\u00e9l momento en que s\u00ed que lo fue.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa es la ex\u00e9gesis hist\u00f3rica que desarrolla el TS en el FJ\u00ba 3.2 <em>in fine<\/em>. Partiendo de la fecha, probada, de comisi\u00f3n del robo con violencia y la fecha en la que legalmente se determin\u00f3 el uso obligatorio de mascarilla en un establecimiento abierto al p\u00fablico (08\/04\/2020 <em>versus <\/em>21\/05\/2021), en el per\u00edodo en el que ejecut\u00f3 el hecho no era obligatoria, ni fuera, ni dentro de un establecimiento abierto al p\u00fablico. Por ende, concurri\u00f3 en su uso, no una mera constataci\u00f3n objetiva, sino <strong>un <em>animus<\/em>, que no fue el de cumplir la normativa sanitaria vigente o protegerse o proteger a los dem\u00e1s, en la propagaci\u00f3n de la COVID-19, sino una intenci\u00f3n de ocultar su rostro, procur\u00e1ndose una parcela de impunidad al no poder ser reconocido<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de que creemos que el argumento es impecable, el TS nos no da la impresi\u00f3n de estar totalmente firme en tal convicci\u00f3n, puesto que adiciona que el recurrente en casaci\u00f3n, tambi\u00e9n emple\u00f3 un gorro, lo que <em>a fortiori <\/em>evidencia tal intenci\u00f3n de amagar el rostro. Consideramos que <strong>la menci\u00f3n al gorro no era precisa<\/strong>, puesto que por sus caracter\u00edsticas, oculta un porcentaje mucho menor (normalmente, aunque no sabemos qu\u00e9 tipo de gorro era, el pelo y quiz\u00e1s parte de la frente) de la cara, en comparaci\u00f3n con la mascarilla, que cubre nariz, boca, mejillas e incluso por su sistema de anclaje, puede llegar a distorsionar la forma natural de las orejas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Argumento que, por otra parte, ya fue adecuadamente empleado en grado de apelaci\u00f3n, por la sentencia de la <strong>AP de Barcelona, Secci\u00f3n 2\u00aa, n\u00ba 379\/2020, de 29 de julio<\/strong>, que en su FJ\u00ba3\u00ba expuso que \u201c(\u2026) resulta acreditado que el acusado, Sr. Victor Manuel, portaba una mascarilla que cubr\u00eda nariz, boca y barbilla, impidiendo su plena identificaci\u00f3n visual (elemento objetivo), durante el acto depredatorio llevado a cabo el d\u00eda 8 de abril de 2020 (elemento cronol\u00f3gico), lo cual facilit\u00f3 su ocultaci\u00f3n, evitando con dicha prenda una exposici\u00f3n f\u00edsica ante la testigo v\u00edctima del hecho (elemento subjetivo); elemento que, en el momento de la comisi\u00f3n, pese a la situaci\u00f3n sanitaria vigente, no resultaba obligatoria y que, en cualquiera de los casos, aun en la hip\u00f3tesis de que el acusado, como buen ciudadano, hubiera cumplido con las recomendaciones de las Autoridades administrativas correspondientes, fue aprovechado con la finalidad antes referida (\u2026)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ende, la aplicaci\u00f3n de la agravante descansa no en la mera constataci\u00f3n objetiva de que era portada<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>, sino en la <strong>intenci\u00f3n subjetiva<\/strong> de llevarla, <strong>cuando no era obligatoria<\/strong>, para escamotear buena parte de su rostro a la perjudicada, a lo que adiciona como argumento, el temporal, puesto que el acusado emple\u00f3 la mascarilla durante la comisi\u00f3n del robo con violencia, no antes, o despu\u00e9s, y as\u00ed mantuvo tal elemento quir\u00fargico sobre su rostro durante todo el acto depredatorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisamente, en esa <strong>intenci\u00f3n subjetiva<\/strong> profundiza FERN\u00c1NDEZ DE PA\u00cdZ<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>, destacando a su entender que el encuadre de la mascarilla como equivalente a disfraz, precisar\u00e1 no solo del elemento objetivo de ser portada, durante la comisi\u00f3n del hecho \u2013elemento temporal-, sino tambi\u00e9n \u201c(\u2026) ser\u00e1 necesario determinar qu\u00e9 voluntad tuvo el autor del hecho cuando cometi\u00f3 el delito, pues en el caso de que surgiera el &nbsp;\u00e1nimo de cometer el delito inmediatamente o sin previa deliberaci\u00f3n podr\u00e1 valorarse su no aplicaci\u00f3n (\u2026)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al <strong>triple componente objetivo, subjetivo y temporal deber\u00eda a\u00f1adirse<\/strong>, a nuestro entender, la <strong>eficacia<\/strong> del uso de la mascarilla en el fin perseguido, que no ha de ser otro que la \u201c(\u2026) aptitud para desfigurar el rostro o la apariencia externa de una persona (\u2026)\u201d, en t\u00e9rminos de la STS, Sala de lo Penal, n\u00ba 670\/2005, de 27 de mayo, FJ\u00ba4\u00ba. Visi\u00f3n que compartimos plenamente, desde un punto de vista restrictivo en la apreciaci\u00f3n de circunstancias agravantes de la pena:<strong> el mero hecho de portar una mascarilla<\/strong>, que tapa barbilla, boca, nariz y las mejillas, <strong>puede no resultar eficaz para impedir el reconocimiento de la fisionom\u00eda<\/strong>. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en mascarillas que se encuentren <strong>en malas condiciones<\/strong>, o que <strong>no se coloquen adecuadamente<\/strong> \u2013por ejemplo que no cubran la nariz- o en cierta clase de mascarillas que en todo o parte, son de materiales <strong>transparentes<\/strong>. En ninguno de estos supuestos, a nuestro entender, podr\u00eda aplicarse la agravante de disfraz, como tampoco cuando la mascarilla se <strong>emplea antes o despu\u00e9s de la comisi\u00f3n del hecho delictivo<\/strong>, pero no durante el mismo, o cuando la mascarilla <strong>cae del rostro por un uso inadecuado<\/strong> de quien la porta o cuando perjudicados o testigos son capaces de <strong>desenmascarar al autor de los hechos<\/strong>, priv\u00e1ndole del anonimato que le confer\u00eda la mascarilla y pudiendo reconocer su rostro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante todo lo anterior, el panorama jur\u00eddico se modific\u00f3 despu\u00e9s de la promulgaci\u00f3n de la <strong>Orden ministerial de 19 de mayo de 2020<\/strong>, que instaur\u00f3 la obligaci\u00f3n del uso obligatorio de mascarilla para toda persona mayor de 6 a\u00f1os, mascarilla, preferentemente higi\u00e9nicas y quir\u00fargicas, que cubra nariz y boca, siendo obligatorio su uso en la v\u00eda p\u00fablica, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso p\u00fablico o que se encuentre abierto al p\u00fablico, siempre que no sea posible mantener una distancia de seguridad interpersonal de al menos dos metros. Si la mascarilla pasaba a ser obligatoria, <strong>dif\u00edcilmente el cumplimiento de la normativa sanitaria pod\u00eda ser equivalente a una intenci\u00f3n de ocultar el rostro para procurarse impunidad<\/strong>, porque de ser as\u00ed, todos los ciudadanos se hallar\u00edan en id\u00e9ntica condici\u00f3n y la circunstancia agravante perder\u00eda su propia raz\u00f3n de ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un interesante an\u00e1lisis sobre la verdadera intencionalidad en el uso de tal \u2018aditamento\u2019, realiza la <strong>SAP de la Secci\u00f3n 1\u00aa de Burgos, n\u00ba117\/2021<\/strong>, ya citada. Partiendo de que, a fecha probada de comisi\u00f3n de los hechos, el uso de la mascarilla para el acceso al establecimiento en liza \u2013una farmacia- ya era obligatorio y aunque \u201c(\u2026) no cabe duda a este Tribunal de Apelaci\u00f3n que L\u00e1zaro se aprovech\u00f3 de la obligaci\u00f3n legal del porte de mascarilla (\u2026), la AP colige que \u201c(\u2026) dicho porte no fue buscado de prop\u00f3sito para ocultar su identidad (\u2026)\u201d, FJ\u00ba4\u00ba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Para alcanzar tal conclusi\u00f3n la AP, pone el tercer robo con violencia perpetrado, en relaci\u00f3n con otros dos robos con violencia en la misma clase de establecimiento, ejecutados por el condenado cubriendo \u201c(\u2026) el rostro en su totalidad (gorro, gafas oscuras y braga sobre la boca, haciendo totalmente imposible su identificaci\u00f3n por rasgos faciales (\u2026)\u201d, FJ\u00ba4, exponiendo \u201c(\u2026) la duda sobre la intencionalidad del acusado al colocarse dichos aditamentos, pues, si la intenci\u00f3n suya hubiera sido la de asegurar la consumaci\u00f3n del delito e impedir su ulterior identificaci\u00f3n, le hubiera bastado con colocarse lo mismo que en los dos delitos anteriores (\u2026)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien compartimos el argumento del tribunal de apelaci\u00f3n,<strong> en el sentido de que en caso de duda, ha de despejarse la inc\u00f3gnita siempre de forma favorable al reo <\/strong>\u2013de hecho revoca parcialmente la sentencia de instancia, no apreciando en el tercero de los robos, la agravante de uso de disfraz-, no lo hacemos plenamente; ello porque entre los dos primeros robos con violencia, perpetrados el 12 de diciembre de 2019 y 9 de febrero de 2020 y el \u00faltimo de ellos, 14 de junio de 2020, media demasiado tiempo como para deducir que el condenado podr\u00eda haberse colocado \u2018lo mismo que en los dos delitos anteriores\u2019, puesto que quiz\u00e1s tal gama de artefactos, por el transcurso de cuatro meses, ya no se hallaba a su disposici\u00f3n. No obstante lo cual, comprendemos el fino sentir jur\u00eddico del tribunal de apelaci\u00f3n y su inclinaci\u00f3n hacia la no apreciaci\u00f3n de la agravante, quiz\u00e1s tambi\u00e9n por el argumento adicional de que la mascarilla <strong>no cumpli\u00f3 su funci\u00f3n de ocultamiento<\/strong>, ya que fue arrancada por el propietario del establecimiento durante un forcejeo, pudiendo entonces ver su rostro con toda claridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">MOLINA GARRIDO<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a> representa una corriente doctrinal que se muestra especialmente proclive a la agravante de uso de mascarilla, al aseverar que \u201c(\u2026) si dicho autor, cumpliendo un mandato administrativo porta la misma y sin percatarse de su uso, comete un delito, no ser\u00e1 esta tenida como un elemento agravatorio de disfraz. En cambio, si el autor del delito porta la mascarilla para cumplir dicho mandato administrativo, pero aprovecha esta situaci\u00f3n con un \u00e1nimo pre-ordenado delictual notorio, ser\u00e1 tenida en cuenta la mascarilla como un evidente elemento agravatorio de disfraz (\u2026)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No podemos compartir tales aseveraciones, a la vista de la jurisprudencia examinada. El empleo de la mascarilla, hasta hace relativamente poco, <strong>era un mandato administrativo generalizado para personas mayores de seis a\u00f1os<\/strong>, sin que consideremos, f\u00e1cticamente posible, probar que se usaba \u2018sin darse cuenta\u2019 o \u2018pre ordenadamente\u2019 para la comisi\u00f3n de un hecho delictivo, precisamente por ser de uso corriente por toda la ciudadan\u00eda. Sostener lo contrario, supondr\u00eda que cualquier ciudadano podr\u00eda ver agravada la pena a la que, eventualmente, podr\u00eda enfrentarse caso de cometer un delito, por el cumplimiento de la normativa administrativa sanitaria y ello supondr\u00eda un grave quebranto del principio <em>in dubio pro reo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, las conclusiones que alcanzamos pueden ser diferentes, tras la promulgaci\u00f3n del <strong>Real Decreto-ley 13\/2021, de 24 de junio<\/strong>, por el que se modifican la Ley 2\/2021, de 29 de marzo, de medidas urgentes de prevenci\u00f3n, contenci\u00f3n y coordinaci\u00f3n para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, y el Real Decreto-ley 26\/2020, de 7 de julio, de medidas de reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica para hacer frente al impacto del COVID-19 en los \u00e1mbitos de transportes y vivienda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Real Decreto-ley da una nueva redacci\u00f3n al <strong>art\u00edculo 6 de la Ley 2\/2021, de 29 marzo<\/strong> de forma que la mascarilla ya no resulta obligatoria salvo: a) En cualquier espacio cerrado de uso p\u00fablico o que se encuentre abierto al p\u00fablico. b) En cualquier espacio al aire libre en el que por la aglomeraci\u00f3n de personas, no resulte posible mantener una distancia m\u00ednima de 1,5 metros entre las mismas, salvo grupos de convivientes. c) En los medios de transporte a\u00e9reo, mar\u00edtimo, en autob\u00fas, o por ferrocarril, incluyendo los andenes y estaciones de viajeros, o en telef\u00e9rico, as\u00ed como en los transportes p\u00fablicos y privados complementarios de viajeros en veh\u00edculos de hasta nueve plazas, incluido el conductor, si los ocupantes de los veh\u00edculos de turismo no conviven en el mismo domicilio. En el caso de los pasajeros de buques y embarcaciones, no ser\u00e1 necesario el uso de mascarillas cuando se encuentren dentro de su camarote, ni en espacios exteriores de la nave cuando se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros y d) En los eventos multitudinarios al aire libre, cuando los asistentes est\u00e9n de pie o si est\u00e1n sentados cuando no se pueda mantener 1,5 metros de distancia entre personas, salvo grupos de convivientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mascarilla, por ende, pasa a no ser obligatoria en determinados supuestos, seg\u00fan se colige <em>a sensu contrario<\/em> de la transcripci\u00f3n del art\u00edculo 6 de la Ley 2\/20021. Podemos hallarnos ante situaciones, a partir del 26 de junio de 2021, fecha de entrada en vigor del <strong>Real Decreto-ley 13\/2021, de 24 de junio<\/strong>, en que se porte la mascarilla sin ser obligatorio, por ejemplo, en la v\u00eda p\u00fablica, sin aglomeraci\u00f3n de personas. <strong>\u00bfDebe ser ello determinante para la apreciaci\u00f3n autom\u00e1tica de la circunstancia agravante de disfraz? A nuestro entender, en modo alguno. Los requisitos para la apreciaci\u00f3n de la circunstancia agravante de disfraz (objetivo, subjetivo y temporal), unido a la idoneidad<\/strong> para enmascarar el rostro, dificultando o impidiendo el reconocimiento del autor de los hechos, deben hallarse m\u00e1s presentes que nunca. Lo contrario ser\u00eda una <strong>indeseable vuelta a la expansi\u00f3n del derecho penal<\/strong>, que por mucho que se halle en contacto \u2013e incluso en ocasiones, se embeba- con la normativa sanitaria, debe continuar transitando la senda de su caracterizaci\u00f3n como <em>\u00faltima ratio<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Castell\u00f3n, a 9 de Noviembre de 2021<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Laura Cristina Morell Aldana<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Magistrada-JAT del TSJCV de la provincia de Castell\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Doctora en derecho<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> MART\u00cdNEZ MU\u00d1OZ, C.J., \u201cReflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre la tendencia al engrosamiento del derecho penal basada en un modelo de derecho penal m\u00ednimo\u201d, Diario La Ley, n\u00ba 9117, Secci\u00f3n Doctrina, Ed. Wolters Kluwers, Madrid, 2018, p\u00e1gs. 2-3, formato electr\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> BUENO ARUS, F., \u201cLos aspectos crimin\u00f3genos de la ley penal\u201d, Diario La Ley, n\u00ba 1984, Tomo 1, Ed. La Ley, Texto de la comunicaci\u00f3n presentada al IX Congreso Internacional de Criminolog\u00eda (Viena, 25-30 septiembre 1983), Madrid, 1984, p\u00e1g. 10, formato electr\u00f3nico<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> V\u00e9ase \u201cUso de mascarilla sanitaria durante la pandemia y agravante de disfraz\u201d, WestlawInsignis.es &#8211; Casos Pr\u00e1cticos &#8211; (CPR 2021\\352), formato electr\u00f3nico, en el que se alcanza la misma conclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> FERN\u00c1NDEZ DE PA\u00cdZ, R., \u201cLa mascarilla, \u00bfagravante de disfraz?\u201d, Revista digital penal, n\u00ba 52, Ed. Sepin, Madrid, 2020, formato electr\u00f3nico, p\u00e1g. 4.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> MOLINA GARRIDO, J.D., \u201cAproximaci\u00f3n a la idea criminal del uso de la mascarilla como una agravante de disfraz\u201d, DOCRIM: Revista cient\u00edfica, n\u00ba 7, Granada, 2021, p\u00e1gs. 8-9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dec\u00eda el poeta Gabriele d\u2019Annuzio que \u201cel derecho es un ritmo de la vida\u201d. No hemos encontrado mejores palabras, para describir la incidencia que la pandemia de la COVID-19 ha tenido en todos los \u00f3rdenes jurisdiccionales. 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