{"id":614,"date":"2022-07-19T06:57:33","date_gmt":"2022-07-19T06:57:33","guid":{"rendered":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=614"},"modified":"2022-07-19T06:59:14","modified_gmt":"2022-07-19T06:59:14","slug":"la-figura-del-juez-en-el-cine-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enjusticia.es\/?p=614","title":{"rendered":"LA FIGURA DEL JUEZ EN EL CINE. (I)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Cine Espa\u00f1ol: Primera Parte:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-El Juez Instructor: Lo que va de El Clavo, a El Crimen de Cuenca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Clavo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Clavo, deliciosa realizaci\u00f3n de 1944, bajo la claqueta de Rafael Gil, lleva a las grandes pantallas espa\u00f1olas de la postguerra, el c\u00e9lebre relato de Pedro Antonio de Alarc\u00f3n, publicado por vez primera con singular \u00e9xito popular en 1853, y que deber\u00eda ser uno de esos tesoritos sentimentales de todo <em>juez de entrada<\/em>, que se precie de eso que llaman <em>vocaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuento, inseparable de su \u00e9poca y contexto estil\u00edstico, narra la historia de un joven Juez, Javier Zarco, hombre pasional y noble que conoce y se enamora ciegamente de Blanca, enigm\u00e1tica y bell\u00edsima mujer sevillana, con la que se compromete en matrimonio. El Magistrado debe entonces separarse de su amada con ocasi\u00f3n tan prosaica como poner al d\u00eda su Juzgado, bajo la premisa de otorgar sus votos a la vuelta del plazo de un mes. Retornado que es el rom\u00e1ntico togado a la antigua Hispalis, se da de bruces con la previsible ausencia de su amada. Ciertamente, son tan breves las p\u00e1ginas de esta novela corta, que no parece justo desmenuzarlas m\u00e1s all\u00e1 de esta breve introducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pel\u00edcula de Rafael Gil muestra la figura de un Juez respetuosa con el texto de Alarc\u00f3n, y bajo las premisas del contexto pol\u00edtico de la \u00e9poca, al final del primer lustro del r\u00e9gimen franquista, periodo de implantaci\u00f3n del modelo pol\u00edtico salido de la Guerra Civil, caracterizado, entre otros extremos propios de paradigmas dictatoriales, por una profunda institucionalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El juez Zarco, representado por Rafael Dur\u00e1n,&nbsp; aparece descrito como un caballero cabal, recto y misericordioso en su proceder personal, al tiempo que escrupuloso en su desempe\u00f1o profesional. Un hombre firme en sus convicciones, pero hombre al fin, que supeditando su propio inter\u00e9s al deber, blande con firmeza la espada y la balanza, pero no se sustrae al amor leal y humano. Zarco, pues, hace bueno el lema <em>Amad a la Justicia, Vosotros que administr\u00e1is Justicia en la Tierra\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por supuesto, el ojo exigente de un espectador del siglo XXI, podr\u00eda no contemplar con indulgencia algunas licencias dram\u00e1ticas sin duda necesarias para conducir una historia que fuera perfecta a los ojos de nuestros antepasados. Licencias que afectan, naturalmente, a las frusler\u00edas procesales con las que tanto nos regodeamos los profesionales del ramo. Pero hoy y a esta hora de la noche, solo quiero acordarme de la imagen que el cine proyecta del ser humano bajo la toga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Crimen de Cuenca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Crimen de Cuenca, Pilar Bardem, 1979, es un verdadero golpe de autor. Un zarandeo violento a la conciencia de la sociedad, y una cr\u00edtica al poder establecido, siquiera sea a trav\u00e9s de una pel\u00edcula de corte hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Narra uno de los hechos de trascendencia penal, m\u00e1s relevantes del siglo XX en Espa\u00f1a, o al menos, uno de los que m\u00e1s ha impactado a la opini\u00f3n p\u00fablica desde la instauraci\u00f3n del modelo de enjuiciamiento penal vigente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los luctuosos acontecimientos son sobradamente conocidos, pero no por ello est\u00e1 de m\u00e1s hacer una sucinta exposici\u00f3n de su desarrollo, siguiendo a este respecto el correspondiente cap\u00edtulo de la obra colectiva \u201cLos Procesos C\u00e9lebres Seguidos Ante el Tribunal Supremo\u201d, editado por el Propio alto Tribunal a trav\u00e9s de los servicios editoriales del Bolet\u00edn Oficial del Estado en el a\u00f1o 2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El d\u00eda 12 de septiembre de 1910, es denunciada ante el Juzgado Municipal de Osa de la Vega, la desaparici\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Grimaldos, pastor de ganado en Tresjuncos, Cuenca. Lo \u00faltimo que se supo durante a\u00f1os de este hombre de limitado entendimiento y menor cultura,&nbsp; es que un mal d\u00eda del mes de agosto hab\u00eda comunicado su intenci\u00f3n de ir a <em>tomar los ba\u00f1os, <\/em>perdi\u00e9ndose todo rastro de su existencia desde ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Juzgado Municipal toma declaraciones, y remite la causa al de Instrucci\u00f3n de Belmonte de Cuenca, donde \u2013siguiendo el <em>iter <\/em>jur\u00eddico procesal contenido en la obra de referencia-, se inco\u00f3 Sumario con n\u00famero de Registro 94\/1910. En fecha 18 de septiembre de 1910, la Audiencia Provincial decreta el Sobreseimiento Provisional de las actuaciones. Jos\u00e9 Mar\u00eda Grimaldo permanece en paradero desconocido, sin visos de que pueda ser hallado con vida, &nbsp;pero la investigaci\u00f3n judicial no permite concretar un relato de &nbsp;hechos probados, ni menos a\u00fan de responsabilidades probables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en 1913 cuando la instrucci\u00f3n es reactivada por el nuevo Juez titular de la plaza. Emilio Isasa Echenique cuenta 36 a\u00f1os cuando toma posesi\u00f3n de su nuevo destino, y no est\u00e1 dispuesto a dejar pasar por alto los indicios que apuntan a la comisi\u00f3n de un cobarde asesinato, por parte de dos rudos individuos relacionados con el desaparecido. Se trata de le\u00f3n S\u00e1nchez Gasc\u00f3n, mayoral del ganado pastoreado por la presunta v\u00edctima, y el guarda Gregorio Valero. En un tiempo en que las relaciones interpersonales eran no pocas veces regidas por el mandato del m\u00e1s fuerte, los dos sospechosos eran conocidos por haber abusado de la debilidad de Grimaldos en alguna ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acordada la detenci\u00f3n de ambos, as\u00ed como la de la esposa de Valero, se empieza a suceder un rosario de declaraciones contradictorias, incluyendo acusaciones cruzadas, delaciones y reconocimientos, sin orden, concierto, ni relaci\u00f3n con las pruebas efectivamente obtenidas, y que inclu\u00edan repetidos intentos infructuosos de recuperaci\u00f3n del cad\u00e1ver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concluida que fue la fase preliminar del procedimiento, ambos hombres fueron sometidos a Juicio en la Audiencia provincial de Cuenca, bajo vigencia de la ley del Jurado de 1899. Los acusados siguieron abonando el rosario de contradicciones, pasando de la negativa radical de los hechos, al reconocimiento definitivo de los mismos en fase de conclusiones, logrando as\u00ed <em>in extremis<\/em> eludir la pena capital, si\u00e9ndoles impuestas sendas condenas de 18 a\u00f1os de reclusi\u00f3n. Los dos reos salieron de presidio en enero de 1925, regresando a su pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En febrero de 1926 se produce el giro dram\u00e1tico de los acontecimientos que ha consagrado -m\u00e1s bien maldito- este procedimiento como uno de los momentos m\u00e1s bajos de nuestra historia judicial. Jos\u00e9 Mar\u00eda Grimaldos solicita una licencia para contraer matrimonio de la que se tiene constancia en el Registro Parroquial de Tresjuncos, por traslado del P\u00e1rroco de Mira, localidad situada a algo m\u00e1s de cien kil\u00f3metros de la primera, y donde hab\u00eda estado residiendo bajo la m\u00e1s absoluta despreocupaci\u00f3n durante a\u00f1os el que fue conocido en Espa\u00f1a como \u201cmuerto resucitado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Sentencia condenatoria fue revocada en un procedimiento de Revisi\u00f3n que se aplic\u00f3 extraordinariamente a dos personas cuyas condenas hab\u00edan sido ya extinguidas por su pleno cumplimiento, inici\u00e1ndose actuaciones tendentes a esclarecer las circunstancias en las que se hab\u00edan producido las confesiones evidentemente falsarias de los dos hombres de campo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el objeto de estas l\u00edneas, record\u00e9moslo, no era contar una historia que se ha relatado mil veces y forma parte del imaginario colectivo espa\u00f1ol, si no valorar la forma en que el s\u00e9ptimo arte ha recreado la figura del Juez Instructor a lo largo de su ya larga historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pel\u00edcula de Pilar Mir\u00f3, objeto por cierto de una verdadera censura aplicada por la Justicia Militar, que retuvo su estreno en Espa\u00f1a hasta el a\u00f1o 1981, es conocida, adem\u00e1s de por sus valores cinematogr\u00e1ficos, por la crudeza descarnada con que plasma las torturas a las que son sometidos S\u00e1nchez Gasc\u00f3n y Valero, interpretados por dos secundarios tan solventes y recurrentes en el cine espa\u00f1ol de los ochenta, como Jos\u00e9 Manuel Cervino y Daniel Dicenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Magistrado fue, por su parte, encarnado en&nbsp; la figura sublime de H\u00e9ctor Alterio, quien, pese a contar por aquel entonces cincuenta a\u00f1os, se sumerge con la profundidad del actor de m\u00e9todo en la personalidad del joven, y ambicioso Juez Isasa. En la pel\u00edcula de Mir\u00f3 el Instructor es un hombre enjuto, de buenos modales y porte orgulloso, que no duda de su propia sagacidad, ni da importancia a la evidencia de que los dos individuos est\u00e1n siendo objeto de las m\u00e1s brutales vejaciones por parte de la Guardia Civil.&nbsp; Un profesional de alta cuna que pretende alfombrar su camino hacia la capital de la Corte, sobre un caso medi\u00e1tico, en un tiempo en que el desarrollo de la carrera profesional del &nbsp;Juez se construye desde algo m\u00e1s que la antig\u00fcedad escalafonal. El Magistrado Isasa aparece, pues, como un arquetipo de la Justicia conservadora, casi feudal, cargada sobre la fornidas espaldas del hombre del pueblo, en quien de manera inequ\u00edvoca no descansa la soberan\u00eda popular.&nbsp; Recordemos que el cine de la realizadora madrile\u00f1a est\u00e1 caracterizado por su compromiso social e ideol\u00f3gico, siendo as\u00ed que esta su m\u00e1s celebrada creaci\u00f3n se aprovecha de un marco pol\u00edtico incomparable para hacer una enmienda a la totalidad de una sociedad, que en 1979, y en algunas zonas de Espa\u00f1a, pudiera no parecer tan alejada en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Preciso es se\u00f1alar que, a pesar de los razonables indicios de que las declaraciones autoinculpatorias fueron el producto de la fuerza bruta y brutal, las investigaciones llevadas a cabo de oficio por el Ministerio de Justicia, concluyeron en una absoluta exoneraci\u00f3n de responsabilidad para todos los part\u00edcipes y responsables vivos de los hechos. Puntualizaci\u00f3n \u00e9sta de la supervivencia, de la m\u00e1xima importancia, pues el Juez Isasa muri\u00f3 meses despu\u00e9s del sorprendente desenlace de los hechos, aparentemente quit\u00e1ndose la vida ahogado en culpabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Manuel Eiriz Garc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juez de Primera Instancia e Instrucci\u00f3n n\u00famero 5 de El Vendrell.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Cine Espa\u00f1ol: Primera Parte: -El Juez Instructor: Lo que va de El Clavo, a El Crimen de Cuenca.&nbsp; El Clavo El Clavo, deliciosa realizaci\u00f3n de 1944, bajo la claqueta de Rafael Gil, lleva a las grandes pantallas espa\u00f1olas de la postguerra, el c\u00e9lebre relato de Pedro Antonio de Alarc\u00f3n, publicado por vez primera con singular \u00e9xito popular en 1853, y que deber\u00eda ser uno de esos tesoritos sentimentales de todo juez de entrada, que se precie de eso que&#8230;<\/p>\n<p class=\"read-more\"><a class=\"btn btn-default\" href=\"https:\/\/enjusticia.es\/?p=614\"> Read More<span class=\"screen-reader-text\">  Read More<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,1],"tags":[],"class_list":["post-614","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion","category-uncategorized"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v21.9.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>LA FIGURA DEL JUEZ EN EL CINE. 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